lunes, 10 de marzo de 2014
Los besos no se gastan
Esta historia, que no es de princesas, comienza en aquella España setentera con dos cadenas de televisión, casi siempre en blanco y negro. Esa época en la que para vivir una aventura sólo había que bajar a la calle con el bocadillo.En aquel tiempo tan lejano y no siempre tan feliz, Lucía, con el pelo a trasquilones, y Eva
Que contaros sobre esta historia, pues que me hinché a llorar como una niña, que te hace complice de la vida de las protagonistas y te sientes como una más, que te lleva hasta esa España en la que muchos vivimos y ya no queda rastro de ella solo melancolia.
En el principio te pierdes un poco pero cuando ya te familiarizas con los nombres todo es más sencillo, es de esos libros que no paras hasta que no ves la palabra FIN .
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